Crónica de un encuentro

Un sábado al mes, la fundación realiza un almuerzo con las familias que integran el programa de padrinazgo. Es un momento clave porque es cuando podemos ver qué necesitan y como han progresado nuestros chicos en su desarrollo escolar.

Crónica de un encuentro

Llegó la primavera y con ella un nuevo encuentro. El sábado pasado las familias que apadrina la Fundación Más Ciudadanía no quisieron perder el tiempo y llegaron antes de las 13, hora pautada para todos las jornadas mensuales, al comedor del colegio San Miguel.

Apenas pusieron un pie en el patio Mary y Mia, dos de las nietas de Angélica, pidieron una soga para saltar y al recordatorio de “primero se almuerza, luego se muestran los cuadernos, y ya después vamos a jugar”, bajaban la mirada para luego corretear y por supuesto, volver a preguntar.

Pasadas las 13 30, las familias bajaron al comedor del colegio que se convirtió en un murmullo constante al ocupar casi todas las mesas del lugar. Ansiosos, esperaban las ollazas de fideos con salsa que miembros de la fundación cocinaron para ellos.

Mientras recibían los primeros platos, Silvia, la coordinadora de las tutoras recordó e insistió tanto a los padres como a los hijos que traigan “la fotocopia del boletín, las notas copiadas por la maestra o un informe del rendimiento académico” al próximo encuentro con el objetivo de “saber si hay algún problema” que Más Ciudadanía “puede ayudar a solucionar “ en el último trimestre de los chicos.

“Para ir al patio a jugar, hay que haber mostrado la carpeta primero”, reiteró Silvia y alguna que otra vocecita infantil asintió perdida entre el desfile de fideos que pasaban en bandejas y renovaban su contenido.

La estación más florecida del año trajo el festejo de diez cumpleaños y para una gran torta de crema y dulce de leche de la que sólo quedó un cuadrado pulgarcito. En tanto, las tutoras comenzaron a revisar las capetas y los cuadernos de los chicos.

A la vez, las madres se acomodaron en uno de los salones a participar del taller que propusieron las trabajadoras sociales Elba y Andrea, para el encuentro en ell colegio. Allí debatieron en conjunto “el modelo de madre ideal”, contaron sus emotivas experiencias y discutieron modos de enseñanza y crianza de los hijos.

“Nos fuimos con ganas de más. Hubo un muy buen clima como para compartir cosas que estaban atravesando, consejos, estrategias cruzadas”, comentó Andrea. “Esperamos que les haya gustado, para nosotras fue un disfrute. Son grandes mujeres, realmente”, agregó Elba.

A medida que las madres fueron dejando el aula, acercaron a sus hijos a probarles zapatillas y botas de lluvia que el programa de Madrinas y Padrinos de la Fundación consiguió para los chicos. El patio del San Miguel, que no se diferenciaba mucho de un recreo escolar, se llenó de juegos: fútbol, soga y dibujos para los más pequeños; mientras que las adolescentes se sentaron a charlar.

Hubo una sorpresa casi al final del encuentro: Jeremías Díaz, un adolescente quien terminó su secundario en el marco del Programa de Mas Ciudadanía pero que por motivos laborales no puede asistir a los encuentros, pedaleó su bicicleta hasta el colegio y pasó a saludar.

Llegadas las 17, los saludos de los padres, los abrazos de los niños, y la promesa de asistencia al mes siguiente, dieron por finalizado el encuentro. Un sábado colmado de charlas, cariño e intercambio, que dejó a los miembros de la Fundación con muchos más desafíos para trabajar día a día y para pode así, ver la sonrisa de los chicos por mucho tiempo más.

(*) Nota correspondiente al 24 de septiembre de 2016

Suscribite a Nuestro Newsletter

Recibí las noticias que te interesan